Recuperé la consciencia poco después en la enfermería del instituto.
- ¿Estás bien? – Dana se encontraba a mi lado.
Intenté levantarme pero me mareé.
- Te has dado un buen golpe – dijo Dana – Nos has asustado.
- ¿Qué ha ocurrido con Tesa? – pregunté.
- No te molestará durante algunos días, la han expulsado – me explicó – Pero volverá.
- Siempre vuelve – sonreí.
Dana me ayudó a incorporarme.
Me quedé sentada sobre la camilla.
- ¿Se supone que sales con Erik?
- Supongo que eso es lo que he dado a entender – la miré – Tal vez sea hora de darle otra oportunidad.
- Ten cuidado, ¿vale? No quiero que vuelva a hacerte daño.
- Lo tendré – nos abrazamos.
Debido al incidente con Tesa nos habíamos perdido la primera clase así que nos dirigimos a clase de historia.
Cuando llegamos Frederic Call, que además de director era el profesor de historia, se nos acercó.
- ¿Te encuentras bien? – me preguntó.
- Estoy mejor – dije dedicándole una pequeña sonrisa.
- No sabes cuanto lamento lo ocurrido. Hemos informado a tus padres.
- ¿A mis padres? – miré a Dana desesperada - ¿Le han dicho algo?
- Me comunicaron que vendrían a recogerla – explicó.
Eso si que no me lo esperaba.
Apenas veía a mis padres. Exceptuando las navidades y alguna otra celebración. Antes venían a verme el día de mi cumpleaños, para el que faltaban tres días, pero ahora ya no.
Sin embargo, los vería dos días seguidos.
- Señor Frederic – Erik se nos acercó – Me ha llegado un mensaje del padre de Ángela. Necesito permiso para irme con ella.
- Pero – el director nos miró dubitativo – Bueno, supongo que no pasará nada porque se salte las clases de hoy.
Erik y yo abandonamos la clase de historia y salimos a la entrada.
Ambos nos montamos en el coche y conduje hasta casa.
- Ángela – Adelle corrió a abrazarme – Tesa Hupelf siempre ha sido una chica conflictiva.
Sonreí para mis adentros. Adelle siempre se preocupaba por mí, a veces en exceso.
Entramos en casa y nos sentamos en el sofá a esperar.
- ¿No te parece extraño que mi padre te reclame dos días seguidos? – le pregunté a Erik.
- ¿No te lo parece a ti que te visite dos días seguidos? – contrarrestó él.
Ambos nos echamos a reír.
- Me alegro de que me dieras una oportunidad – dijo – No te defraudare.
Mi madre entró en casa sin esperar siquiera a que Adelle le abriera.
- Estábamos preocupadísimos – dijo con una efusividad inusual en ella.
Mi padre se acercó y abrazó a Erik.
- Gracias por cuidar de mi pequeña – le dijo – Eres un buen muchacho.
Lo miré perpleja, Erik tenía la misma expresión en su rostro.
- He hablado con los padres de Tesa – continuó mi padre dirigiéndose a mí – La familia Hupelf siempre nos ha respetado. Esa jovencita dejará de molestarte, tenlo por seguro.
- No hacia falta tantas molestias papa – dije abrazándole.
- ¡Te ha tirado por las escaleras! – se escandalizó mi madre – Claro que hacía falta.
Me eché a reír, los veía tan pocas veces que había olvidado muchos aspectos de su forma de ser. Como lo exagerada que era mi madre, aunque tenía buenas intenciones.
- Cambiando de tema – mi padre miró seriamente a Erik – Espero que trates bien a mi hija.
¿Cómo sabía mi padre que salía con Erik?
- El señor Call nos lo ha contado todo – explicó mi madre como si me hubiera leído el pensamiento – Estamos encantados de tenerte en la familia – finalizó sonriéndole a Erik.
- ¡Mamá! ¡Hemos empezado hoy! No hace falta que le des la bienvenida a la familia.
- ¡Cuántas veces te he dicho que hay que ser educados! – dijo ella sin inmutarse.
Me acerqué a ella y la abracé con fuerza.
- ¿Sabes? Te quiero – dije.
- Yo también te quiero cielo.
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