- Hola de nuevo – me saludó al verme.
Miré a Dana y Selena interrogante.
- Le estábamos diciendo a Erik que no sabíamos donde estabas – dijo Dana.
- Pero ya estas aquí – añadió Selena.
Erik sonrió.
- Dana, Sel, ¿podéis dejarnos un minuto a solas? – pregunto.
- Claro – Dana tiró de Selena hacia la puerta – Te esperaremos en las escaleras.
Asentí con la cabeza y me giré hacia Erik.
- ¿Qué quieres?
- Creo que hemos empezado el nuevo curso con mal pie – dijo.
- No importa, no tenemos porque llevarnos bien.
- Yo quiero llevarme bien contigo – me susurró al oído.
- Bueno, pues nos llevaremos bien – concluí.
Comencé a caminar en dirección a la puerta pero Erik me agarró del brazo.
- ¿Te he dicho que hoy estás muy guapa?
- Mejor díselo a tu novia que para eso la tienes – intenté soltarme.
- Tesa y yo ya no estamos juntos – explicó – Ella no eres tú.
¿Erik me estaba diciendo que quería algo conmigo?
- Se parece a ti, pero no es lo mismo. Lo mío con Tesa fue un gran error.
- ¿Acaso es una broma? ¿O quieres que Tesa me odie aún más? – pregunté.
- ¿Crees que bromearía sobre mis sentimientos? – estaba a punto de responder que me esperaba cualquier cosa de él – Ángela, te quiero.
Me quedé quieta, sin saber que hacer ni que decir.
No podía creerme lo que acababa de oír. No podía ser cierto que el chico más admirado del instituto me quisiera de verdad.
- No es cierto – conseguí decir – Solo te intereso por mi familia.
- Yo también soy rico, mi familia también es importante. Que seas la más popular no cambia lo que siento por ti.
- Yo no siento lo mismo. No me agrada tu forma de ser.
- Solo conoces una parte de mí, la parte que necesita destacar, la parte que se adapta al Océano.
- Pues esa parte no me gusta – contesté.
Me alejé corriendo, pase de largo las escaleras y me encerré en el baño.
Recordaba el primer año de instituto, el año en que conocí a Erik.
Él había llamado mi atención, al igual que la del resto del mundo.
Aquel año pensé que él también sentía algo por mí pero solo quería aprovecharse de mí, como la mayoría de la gente.
En tercero había salido con Dana y durante un tiempo estuvimos enfadadas. Luego su relación se terminó y Dana y yo arreglamos la situación.
El año anterior empezó a salir con Tesa y ahora decía que solo la quería porque se parecía a mí, decía que me quería.
Sonó el timbre que anunciaba la próxima clase, inglés.
Me dolía la cabeza.
- ¿Estás bien? – me preguntó Audrey al verme.
- Solo me duele la cabeza – contesté quitándole importancia.
- Deberías irte a casa – me recomendó – No te preocupes yo avisaré a los profesores y justificaré tu falta.
- ¿Puede hacerme un favor más? – pregunté.
- Por supuesto – sonrió.
- Dile a Dana que pasaré a recogerla a la salida.
Me fui a casa.
Subí a la moto y aceleré hasta alejarme del instituto.
Adelle salió a recibirme.
- Me ha llamado la jefa de estudios – dijo - ¿Estás bien?
- No te preocupes. Supongo que han sido muchas emociones juntas – respondí – Ahora solo quiero descansar. Más tarde iré a recoger a Dana.
Subí a mi habitación y me tumbé encima de la cama.
La cabeza me daba vueltas.
Me quedé dormida.
Adelle me despertó a la una y media.
- Ángela tengo que salir a comprar. Tienes una lasaña en el horno. Espero que te guste.
- Gracias – sonreí.
La lasaña era mi comida preferida. Adelle lo sabía y me la hacía de vez en cuando.
Entré en la cocina y cogí un trozo.
La comí mientras veía la televisión.
Cuando acabe eran las dos menos diez.
Aún me sobraba tiempo pero entré en el garaje, me subí en el Lamborgini y fui a recoger a Dana.
Cuando llegué al instituto aparqué junto a la puerta y me bajé del coche.
Al poco tiempo sonó el timbre de salida.
Dana se acercó a mí al verme.
- Audrey me avisó de que te habías ido – dijo - ¿Vuelta a casa en el Diablo?
- Por supuesto – sonreí – Aunque he pensado que tal vez te apetezca ir a algún sitio.
- ¿Qué tal de compras?
- Claro – contesté – Iremos a decírselo a tus padres y nos vamos.
Selena se nos acercó.
- ¡Chicas! Mi padre me ha llamado por teléfono, no puede venir a buscarme – explicó - ¿Os importaría llevarme?
- Claro que no. ¿Quieres venir de compras? – la invité.
- Por supuesto.
Montamos en el coche.
Cuando llegamos a casa de Dana estaban su madre y su hermana, Vera.
Vera no iba a nuestro instituto ya que todas sus amigas estaban en el otro instituto privado de la ciudad.
- ¿Te apetece venir a ti también de compras? – le pregunté.
Se subió en el coche.
O_O erik tbn es rarito eh xDDD
ResponderEliminaresta istoria m sta enganxando :) na enserio escribes superbien :)